martes, 31 de julio de 2012

mapa de viaje

Desilusiona, pero fortalece sin dudas;
lo único que puedo aprender de esto es que me falta más entenderme, quererme, escucharme... valorarme.
Hay cosas que valen un poquito la pena, hay otras en las que me someto que no son para mí, y las estoy eligiendo creyendo que no hay otra opción; yo nací para vivir, y de a poco me estoy muriendo.

Si me quiero como estoy, tal vez algún día llegues a quererme como yo,
intentaré no ser ambiciosa.
Si soy todo lo que tengo,
¿para qué querría más?

lunes, 30 de julio de 2012

como esto que no existe

Me levanté un poco cansada, pensando que hay cosas que no existen.
Aunque ¿de qué es esa existencia? ¿dónde, en que momento deja de hacerlo, por qué existiría algo que no lo es? ¿y porque existe lo que existe?
Siento algunas nubes, que me pasan por el costado, que son suaves pero no puedo recostarme en ellas.
Les falta consistencia. Tal vez las estoy imaginando, como siempre y como todo.
No existen en verdad. Como esto que no existe.
No existe como tantas cosas, como los dragones que yo siempre di por sentado, como el fuego helado que es opuesto en su propia esencia, como los seres mitológicos que tanto me gustan.
No existe como miles de momentos que fueron creados para ser pensados pero no para existir,
no existe.

No existen porque sí, no tienen motivo para existir;
porque existimos por separado
y no hay nada que nos enlace con otros seres de este mundo,
existo sola,
y no tengo nada más de lo que he vivido.
¿Entonces existirá el dolor que me acompaña día a día?

No veo lo que es real;
pero se que no, no existe como no existe el amor.. es algo irreal, tal vez son solo sentimientos;
solo están en los libros que leo, y que no existieron en verdad.

sábado, 28 de julio de 2012

escala de grises

Así fue como hasta ahora pasaron los días, y mientras tanto los meses; lentamente, esperando.
Nunca estuvo bueno aguardar que algo pase, pero a mi modo mis cosas.
Esperando de esa forma tan particular, donde mis jornadas son convertidas en algo casi agónico, llenas de comas y largas pausas como estas oraciones que relatan parte de mi vida. 
Oculté tanto a tanta gente que se terminó convirtiendo en un secreto que sólo era mío, que me pertenecía tanto como mi cuerpo y alimentaba mis pensamientos de una forma voraz y destructora; aún así pasó el calendario ante mis ojos mientras continuaba con mi vida, esperando internamente por una llamada (o al menos un sonido) que nunca arribó a destino.

¿Para qué engañarme? se que nunca se le ocurrió volver a mirarne, claro que sabía que nuestros ojos estaban sellados y era mejor no volverlos a abrir; tan ocupada su cabeza, tan agitada su respiración, porque fui testigo desde lejos de que sus corridas siempre eran para algo, para todo menos para mí.
¿Para qué sentir celos? la realidad es como es, y la mía elegí que sea así, he vivir los pequeños momentos que racionados me correspondían de una manera arbitraria, pero a mi perspectiva justa- esperando poco tal vez me llevaba a casa algún que otro momento agradable.
Entonces por eso digo que sé que nunca pensó en hablarme,
por las dudas no molestarse, siempre por las dudas,
siempre menos,
que siempre -dicen- es más.

Yo, entonces, acá mientras tanto odiando al silencio que me quitó tanto, con mi pañuelo en la mano, con el resto de mis cosas en la otra, compensando el peso que de alguna forma era equitativo. De todas las que perdí a lo largo de los años, de todos los grises que pintaron mis cuadros del recuerdo, era el más puro y el más agradable.



jueves, 26 de julio de 2012

fantasmas

Lo que más me asustan de los fantasmas en la noche es que los pierdo de vista y se quedan callados. Están en algún lado porque no saben desaparecer, y les termino tomando miedo.
Los busco con mi mirada, y se que me están viendo al mismo tiempo aunque no pueda ubicarlos en la oscuridad.
A veces les pregunto cosas pero nunca responden... porque siento que ya no están conmigo. Me despiertan y me abandonan, como si no pudiesen dejarme morir en paz.
Después de ese largo sueño vienen a corromper la mañana. Todo estaba tan claro, si tan solo ese sueño perdurara un tiempo más.. Donde la facilidad me invade y sus ojos no me pasan por alto y puedo existir sin ser olvidada.
Cuantas veces he deseado que esos hermosos momentos en los que estoy tranquila nunca pasaran, pero a cambio me despierto rápido y violentamente, el frío ataca mis huesos y no hay forma de que me vuelva a dormir como antes, no hay tiempo para volver a vivir la ternura y la bondad.


Al otro día camino como sonámbula, sin entender qué paso, sin confiar en los sueños ni en los fantasmas y sin tener qué más hacer que juntar los platos rotos que voy tirando en el camino y sin querer.
Lo que importa en las historias de terror es que espantados huyeron todos de mí, sin poderlos detener.
Le tengo miedo a la noche, porque se que iré a soñar, y le tengo miedo también a la mañana, porque se que esos fantasmas que tanto me hacen se los llevarán.

miércoles, 25 de julio de 2012

creer o reventar

En fin, decía...
Tuve una tarde rarísima, y larguísima por cierto, la cual necesito contarla en algún lado.


Quiero aclarar de antemano que no pretendo ofender a nadie, sino que a mi perspectiva la fe es una cuestión de seguridad: uno no puede cree en lo que no le convence y es un hecho. En mí con los años la creencia hizo un sonido que no sonaba para nada a melodía agradable (y bastante temprano para el gusto de mis maestras) y decidí ser parte de la sociedad que anda sin pedirle cosas a nadie que no puedo ver y tocar.
Si me equivoco o no, será problema mío. Vuelvo a insistir: quienes creen en algo fuerte, deberían seguir haciéndolo si les hace bien y lo creen correcto. Dicho esto, voy a lo que iba:

Después de una mañana hermosa con uno de mis grandes amigos, decidí ir a ver el Palacio de Aguas Corrientes que lo abrieron por dos semanas al público. No voy a adentrarme en la visita porque tengo que ponerme a explicar la cantidad de desilusiones que me llevé, pero basta con decir que me sentí en una visita a un puesto de 'tecnópolis' más que a un edificio con tanta historia que ni se molestaron en nombrar (por ejemplo ví en el museo improvisado que sus planos definitivos estaban escritos en francés y leí que sus partes exteriores fueron encargadas a Londres.. de cerca estas cerámicas y adornos que se ensamblan entre sí tienen unas tramas preciosas)

En fin, insatisfecha por el chasco que me llevé, salí a caminar por Callao para despejarme un poco y me encontré con una iglesia que siempre me llamó la atención. Está separada de la calle por unas altas rejas negras, un espacio lleno de escaleras, y finalmente cuatro altas puertas que madera oscura que forman un cuadrilátero complicado; lo dude un instante, no le veía el fin, pero decidí entrar porque no recordaba la última vez que había visitado alguna.

Regresar a un lugar así significó recordar todas las veces en mi vida que me sentí insignificante al entrar a un 'templo' cristiano (incluyendo la pequeña capilla de mi colegio donde se marchaba despacio y no se hablaba fuerte) sumado al terror mezclado con un falso respeto que me instauraron desde pequeña en ese lugar donde tenía clases de catecismo todas las semanas y usaba un uniforme en la gama del verde petróleo mezclado con partes de un gris apagado. Nunca entendí realmente porque había que creer en algo porque sí (y ellos lo llamaron 'dogma'), ni porque tenía que contarle mis cosas a un señor que usaba una túnica y hablaba despacito, aunque de a poco la iglesia católica constituyó una parte de la vida que estaba ahí, a menudo la ignoraba pero... ya existía.
Este es un buen momento para contar que de chica (aunque bastante crecidita) tenía medio de las vírgenes -de esas que tienen velos enormes y halos misteriosos- que se les aparecían a las jovencitas distraídas confiriéndoles visiones horrorosas y que podrían hacerme lo mismo en la oscuridad o mientras dormía. No fue un invento mío, fue la culpa de una preceptora que nos contó en una hora libre en sexto grado la experiencia de una joven el un pueblo de Europa que no recuerdo bien, aunque sí me quedó bien grabado que veía a un ser luminoso que le transfería mensajes de devoción para el mundo.
Yo, claramente, lo tomé por el lado del miedo a tal punto de que no me gustaba estar en lugares oscuros y sola mucho tiempo, aunque si lo pienso demasiado algo de esa sensación todavía perdura en mi.

A pesar de haberme ido un poco por las ramas, quiero contarles en confidencia que antes de retirarme de la gran iglesia me largué a llorar desconsoladamente, y me sirve lo que ya dije para transmitir mi desconcierto total ante este hecho.
Si bien estos días no están siendo de los mejores, y ya venía media tristona por el camino porque quería hablar con mi hermana y ella no estaba en su casa, esta vez lloré con lagrimas de desconsuelo y sin vergüenza.
Tal vez fue que vi unas señoras que parecían bastante apenadas rezando en voz alta con rosarios en las manos, la luz amarillenta que embadurnaba el ambiente con un tono desolador o la imagen de una muchacha de edad indefinida con un manto enorme bordado rodeada de pequeños niños en los pies; me refiero a que -más allá de que me deprimí con toda esa escena- las iglesias es uno de esos lugares donde a pesar de sentirte completamente amenazado, podés ir a llorar sin que nadie te mire recriminándote, es un lugar para esconderse aun siendo vista.

O tal vez, y es lo que creo, fue el hecho de que me hubiese gustado sentarme y pedirle a quien todos les estaban 'hablando' que me ayude en esto, que me de más confianza y que me proteja del dolor... poder pedir ayuda e irme tranquila y en paz, pero no puedo.
No puedo porque no creo.

Mi profesora de filosofía tenía total razón: no hay peor desconsuelo que no tener en qué creer, y encontrarse que al fin y al cabo estamos solos en este mundo, que no tenemos quién nos vigile, ampare y proteja.

martes, 24 de julio de 2012

imaginación

En el momento te parece una mierda, pero pasan las horas y va pasando todo, te lo prometo.
De a poco se va archivando..
hasta que no te das cuenta cuando, pero llega el momento que empezás a dudar de la verdad.
"¿lo habré imaginado?"

Es un hecho.
Cada vez se me pasa todo más rápido. Estoy segura que significa que me estoy volviendo menos sensible a la realidad.
Me la estoy confundiendo con mis pensamientos.

Rueda de auxilio


Estaba charlando conmigo misma porque me estaba yendo al carajo.
Me encontré en mi habitación hablando en voz baja, y en un rapto de heroísmo rescaté la poca sinceridad que me queda para conmigo, y la usé porque la guardaba para un caso de emergencia. Esta es la emergencia. Se llama tener 'dignidad', y creí que jamás me iba a importar... pero ella es el salvavidas que te mantiene a flote en las peores.

Para empezar a hablar, es oportuno decir que hay miles de cosas que no controlo, y a veces me es imposible ponerme de acuerdo. Quiero ser yo y alguien más, todo al mismo tiempo, y quiero complacer a todos (o a esas dos al menos).
Me exijo cosas que no puedo darme, en voz baja.
Soy comprensiva, me doy el espacio para pensar y respirar... pero a la vez tiro más de la soga, y me puteo por estar pasando por algo que me ocurre y no pude evitar.

Se que si se tratase de alguien más, le diría que es inútil preocuparse por eso que no controla, aunque a mí me cuestan horas enteras de crisis para lograr decírmelo a mí misma y unas cuantas más para entenderlo realmente. No quiero dar más detalles porque no quiero desconcertar a quién no debo (sería injusto que alguien se tome a mal algo que no debería) pero sabía que esto iba a estar pasando algún día y no me preocupé en prepararme.. porque por supuesto que iba a estar sola en esto, esa es una mala mía.

Entender algunas cosas en el después me llevan ciertos pasos que ya incorporé en mi lista de acciones: siempre los tengo que dar y bastante despacio porque me es muy difícil (todo me es difícil últimamente).
No es mentira, disfruto un poco de la molestia interior que me producen ciertos hechos; lloro porque creo que es lo peor que me puede estar pasando, porque el rechazo me da como una puñalada en el estómago.. en fin, porque siempre me termina pasando lo mismo: me culpo por cosas que en el fondo se que -otra vez- no pude hacer nada.
Tal vez es en serio que estoy un poco loca, aunque no lo creo de verdad; tengo costumbres un poco retorcidas, eso es todo. Me cuesta mucho entender que para algunos soy atractiva, y me cuesta hasta decirlo porque no lo veo. Dudo de mí misma, no temo en afirmarlo. Suelo confundir el amo propio con la falta de humildad. Me esfuerzo mucho para sentirme cómoda en mi propio molde, y evalúo demasiado los actos después de hacerlos, como si repensandolos consiguiera la aprobación de alguien.

Decía antes que hay situaciones donde no importa si me pongo de acuerdo o no, porque las contradicciones son divertidas y hasta graciosas, anecdóticas. Pero hay otras donde tu propia aprobación y sincronización es un giro absurdamente fácil que por supuesto relaja y hasta resuelve hechos automáticamente.
Hay días que me fallo como persona y como mujer, donde me hago la valiente, la mina de todos, la luchadora innata que mañana va a poder decir 'las vivió entendés, las vivió' y cuando estoy corriendo voy con lágrimas, porque se que está mal la posición que estoy tomando y la paso muy mal.
No me quiero hacer la mártir pero si tengo que contar la cantidad de veces que lloré en un colectivo, tengo que agarrar un papel para ir anotando; no me enorgullezco: me apeno, no quiero una vida así.

Y con esa última frase queda demostrada donde está la famosa dignidad que abrazo: no sé que va a pasar mañana, por eso estaría bueno disfrutar un poco de mi propia vida por si acaso. Necesito quererme a mí, y después querer a este o a aquella. Nunca hubo otra forma de demostrar amor.
Nadie me va a secar las lágrimas que vengo llorando desde hace tiempo. Nadie lo hizo porque soy yo quién tiene que hacerlo ¿cuántas veces me lo repetí? ¿y por qué nunca lo entendí?

Hoy hablo de cuando hay una decisión que va a cambiar algo mañana, y de cuando lo sé; y hablo además (y exactamente) de cuando es necesario respirar antes porque bajo el agua no hay más oxígeno que el que te guardaste de reserva: en ese momento lo voy a necesitar.
La puta madre, llegó el momento de demostrarle a la mujer que le debo tanto que puedo hacer esto... y miles de otras más después.
(Estoy dando mucha información que no debería estar dando, porque el que sabe lo que me pasa entiende que ya todo está explícito acá- en mis palabras que parecen ir flojito, aunque esté apoyándome en algo puntual.) Pero a la vez a través de todo esto estoy escribiendo de mí, y no de otros.
Este es mi mayor desafío para conmigo.
Escribo de que necesito resolver mil cosas que no estoy evaluando y que están resumidas en una sola, y que me da mucho medo de enfrentarla cara a cara porque esta es la verdadera, a la que temo.


Disculpen si hay alguien que se aburrió en el camino,
o más aún si abusé de las itálicas (o más bien oblicuas)
pero se que voy a leer esto mañana, y se que me voy a agradecer por haberlo escrito en caso de que dude.
Esta es mi rueda de auxilio.