Algunas verdades producen dolor, sumo dolor, cuando no quieren ser oídas, y ese dolor queda encapsulado solo a causa del orgullo, dejándose ver solo entre pequeños gestos.
La picazón es sólo un efecto secundario retardado, probablemente también los chillidos de queja, los llamados inmediatos a sus colegas, y en esta nueva era lo es el descargo en las redes sociales en forma de canciones y frases escritas en imágenes con pajaritos y bosques oscuros, las cuales ya vimos mil veces.
"Toy mal ):".
Porque algún día llega, entre esa cadena casi eterna de palabras pronunciadas al hilo sin parar, ni para tomar un breve airecito, que viajan velozmente y sin cuidado de un humano a otro, de chica a chica, de amigo a amigo, de ex-amante a amante (¡claro! porque ya está determinado el meollo de la cuestión: ella es el problema). Va por ahí, disimulada, entre sanguchito de conversación circunstancial y otra del mismo estilo, entre un bostezo y una risita nerviosa... la frase más hincha pelotas jamás pronunciada te llega, pero más te acaricia, te envuelve por detrás, te ata, te inmoviliza, te toca fuerte, te tortura.
Por último, y al fin, te queda.
Descubrís que no sos un ser impoluto, poseedor de la verdad y la mentira, conocedor audaz de la palabra en todo su sentido, empleador catedrático de la oración en su esplendor. Adivinás que más allá de todo juicio parcial que puedas hacer sobre tus propias palabras, jamás te planteaste el más atroz, aquel que nadie quiere oir, pero que es más acertado.
"Mirá nena... sos muy linda, pero decís muchas boludeces."
viernes, 23 de agosto de 2013
miércoles, 24 de julio de 2013
Fin del espectáculo
Entre todo ese ruido y ese fervor tan propio de primavera me vi arrollada de la misma manera que en una estampida, como si no hubiera otra salida que aquella, la de allá, y que entre tanto bullicio sus manos fueran un oasis. Ni siquiera me di cuenta que podía tomarlas, así como tampoco sabía donde estaba parada.
No vamos a hablar de nuevo de lo mismo, porque todo lo que importa es el silencio. El bendito silencio que, bajado del mismísimo cielo nos dejó boquiabiertos a todos.
El silencio de esta noche es el que no puedo encasillar entre todos mis silencios vividos; si ahora no tengo frío... ¿qué deberá esperar del mañana mi alma?
Si ahora que ya esta... ¿Ya está?
No vamos a hablar de nuevo de lo mismo, porque todo lo que importa es el silencio. El bendito silencio que, bajado del mismísimo cielo nos dejó boquiabiertos a todos.
El silencio de esta noche es el que no puedo encasillar entre todos mis silencios vividos; si ahora no tengo frío... ¿qué deberá esperar del mañana mi alma?
Si ahora que ya esta... ¿Ya está?
lunes, 22 de julio de 2013
Julio
Todos los años tengo la misma sensación, y al final del mes es el mismo alivio.
Ahora se que, sin excepción, si sobrevivo julio -como un ritual de iniciación- puedo llevar adelante al resto del año.
Falta poco, y espero que nada me engañe en el camino.
Al final... 6 meses de un año es nada.
Ahora se que, sin excepción, si sobrevivo julio -como un ritual de iniciación- puedo llevar adelante al resto del año.
Falta poco, y espero que nada me engañe en el camino.
Al final... 6 meses de un año es nada.
jueves, 30 de mayo de 2013
División de bienes.
Todo lentamente se va despedazando en partes, y del resto de mi cuerpo me pierdo, lo pierdo porque al fin ya no pertenece a mi reino diminuto y flojo.
Por allá mis piernas, y mis brazos, y mis ojos... se alejan, me dejan, pausado, y sin sonido.
Qué extraño se siente. Estar bajo el agua es desobedecer la gravedad, es invertir las leyes de la naturaleza, es caer en un vaivén eterno donde descansar está permitido, y donde se lo hace en círculos, en espirales, luego en zig zag, y después todo junto.
Ya la siento... entrando por todos lados, dividiendo por dentro lo poco que tengo para aflojar lo que estaba feo, pudriéndose, muriéndose; lo que me trajo al agua, antes al salto, antes al llanto y más antes a la pena infinita. A la decisión primera.
Más suave que el ácido, que el aire, que la tierra que descompone vorazmente.
Más suave que incluso un sueño.
Porque así es con mi alma y eso me alcanza.
Por allá mis piernas, y mis brazos, y mis ojos... se alejan, me dejan, pausado, y sin sonido.
Qué extraño se siente. Estar bajo el agua es desobedecer la gravedad, es invertir las leyes de la naturaleza, es caer en un vaivén eterno donde descansar está permitido, y donde se lo hace en círculos, en espirales, luego en zig zag, y después todo junto.
Ya la siento... entrando por todos lados, dividiendo por dentro lo poco que tengo para aflojar lo que estaba feo, pudriéndose, muriéndose; lo que me trajo al agua, antes al salto, antes al llanto y más antes a la pena infinita. A la decisión primera.
Más suave que el ácido, que el aire, que la tierra que descompone vorazmente.
Más suave que incluso un sueño.
Porque así es con mi alma y eso me alcanza.
lunes, 13 de mayo de 2013
Tendencia
Lo que vemos es producto, como muchos saben y como muchos otros estudiaron, de la grandiosa acción de la luz y su reflexión.
Hasta lo negro, que es absorción casi total de ella y caracterizado por no largar nada de lo que abarca, empieza de a poco a ceder hasta dejar ver algún color entre su oscuridad.
¿y vos, antes que a la nada... tendés al azul, al verde o al rojo?
Hasta lo negro, que es absorción casi total de ella y caracterizado por no largar nada de lo que abarca, empieza de a poco a ceder hasta dejar ver algún color entre su oscuridad.
¿y vos, antes que a la nada... tendés al azul, al verde o al rojo?
miércoles, 1 de mayo de 2013
Ida, vuelta y coronación.
Cada muy tanto me pasa: fallezco parcialmente, quedo congelada, helada, entumecida, dormida, a punto de ser digerida por el silencio, petrificada en la última acción que no recuerdo haber echo, en un acto sumamente involuntario, en uno de esos que uno no quiere ser inmortalizada.
Pierdo el habla y las palabras, y después todo el resto, siendo menos que un punto en el plano.
Pero resurjo, por supuesto que lo hago.. En forma de sonidos, canciones, palabras, versos, llantos y posteriores confesiones.
En rezos o veneraciones, vuelvo como una santa danzante vestida de rojo, con racimos de flores y brebajes alucinógenos en mis vasijas de plata, invocada con oraciones escritas sobre madera en pequeños santuarios en los costados de las rutas. Vuelvo trayendo conmigo milagros imposibles, fórmulas secretas y mentiras incuestionables que solucionan no una, sino varias vidas si es así lo que desean.
Espérenme, eso es todo.
Ya encontrare al ratón que le comió la lengua al gato.
Pierdo el habla y las palabras, y después todo el resto, siendo menos que un punto en el plano.
Pero resurjo, por supuesto que lo hago.. En forma de sonidos, canciones, palabras, versos, llantos y posteriores confesiones.
En rezos o veneraciones, vuelvo como una santa danzante vestida de rojo, con racimos de flores y brebajes alucinógenos en mis vasijas de plata, invocada con oraciones escritas sobre madera en pequeños santuarios en los costados de las rutas. Vuelvo trayendo conmigo milagros imposibles, fórmulas secretas y mentiras incuestionables que solucionan no una, sino varias vidas si es así lo que desean.
Espérenme, eso es todo.
Ya encontrare al ratón que le comió la lengua al gato.
jueves, 4 de abril de 2013
¿cuánto pesa una despedida?
No importa cuando, la mañana nos sorprenderá dormidos cada vez que intentemos esperarla.
Nunca habrá tiempo para decirnos adiós, porque cada minuto que pasa es una despedida nueva, y no podemos estar todo el tiempo...
Estar casi disculpándonos por desdibujar nuestra silueta. Aún así, vivimos el tiempo como si hay repuesto de cada cosa en la siguiente vuelta de reloj.
Aún así... encuentro sus ojos cerrados,
mis párpados cayendo sobre los míos sin poderlos detener -aunque trate- abandonándome en un nuevo viaje solitario,
nuestros tobillos enroscados,
el inhale y exhale natural del propio cuerpo cuando reposa en el sueño diario,
el viento entrando apretado por ese delgado espacio que convida la ventana mal cerrada, y nuestros cuerpos destapados sufriendo y gozando del contradictorio frío otoñal que azota y obliga a apretarnos un poco más.
Todo lo que nos quedan son instantes confusos de cosas que van pasando, una tras otra, siendo reemplazados por otros de más o menor importancia, uno tras otro.
Lo bueno es que no hay adiós tampoco para los olvidos.
Nunca habrá tiempo para decirnos adiós, porque cada minuto que pasa es una despedida nueva, y no podemos estar todo el tiempo...
Estar casi disculpándonos por desdibujar nuestra silueta. Aún así, vivimos el tiempo como si hay repuesto de cada cosa en la siguiente vuelta de reloj.
Aún así... encuentro sus ojos cerrados,
mis párpados cayendo sobre los míos sin poderlos detener -aunque trate- abandonándome en un nuevo viaje solitario,
nuestros tobillos enroscados,
el inhale y exhale natural del propio cuerpo cuando reposa en el sueño diario,
el viento entrando apretado por ese delgado espacio que convida la ventana mal cerrada, y nuestros cuerpos destapados sufriendo y gozando del contradictorio frío otoñal que azota y obliga a apretarnos un poco más.
Todo lo que nos quedan son instantes confusos de cosas que van pasando, una tras otra, siendo reemplazados por otros de más o menor importancia, uno tras otro.
Lo bueno es que no hay adiós tampoco para los olvidos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)