martes, 24 de abril de 2012

Cosas que siempre funcionan:

Dale, haceme mierda.
Dame con lo peor que tengas, mentí alocadamente, a niveles intolerables; chamuyame como a ninguna.
Haceme creer que soy la única, que no hay más allá atras, que no hay tal lista, que no soy un número y menos de los del final; haceme ignorar también lo que hiciste el sábado después de dejarme, porque si no lo confesás es como si no hubiera ocurrido en la realidad.
Haceme pensar que me extrañas, y al instante siguiente continuá diciendo que pensaste en mí todo el día, casi desesperadamente, y que no hiciste otra cosa porque no te dejé de perturbar.
Decime locuras que me hagan sonrojar, barbaridades inmensas que desvelen por las noches, atacame salvajemente con cosas sin sentido, arrancame la ropa solo con tu mirada y agarrame de la cintura con fuerza y táctica de galán telenovelezco.
Vos seguí nomás. Texteame, maileame, llamame, y si es necesario hasta skypea conmigo con tal de verificar una y otra vez que me tenés ahí, bailando a tu alrededor con cara de boluda hechizada..


Pero lo que sí: no boludees con otra. 
Seamos grandes, no me boludees histéricamente con otra porque eso sí que no funciona; y lo comprobé eh, no funciona.
Rajá de acá si vas a hacer tremenda boludez.



Encierro este texto dentro de 
"cosas que alguna vez quise decir en voz alta pero nunca pude, 
entonces lo redacté".


3 comentarios:

ėfėdėfėdė dijo...

puuufff.. esas palabras que se quedan en el nudito de la garganta, definitivamente son las peores.

SantitAh dijo...

Todo tiene un límite, Flor.
Y siempre nos quedamos con ganas de decir un par de cosas que nos terminamos guardando.

Que andes bien

Milagros, la androide. dijo...

KLJGSDLKGJ QUE GANAS DE DECIR ESO !