miércoles, 31 de octubre de 2012

ambigüedad

Por las noches me encuentro con su presencia. Curiosamente pasamos el día juntas, una dentro de la otra, pero casi ni nos hablamos, hasta ni nos miramos. No hay tiempo, dicen, no hay momento.
Por las noches nos vemos, nos abrazamos, nos compadecemos.
Cuanto soporto sin decir una palabra, cuanto de todo tengo.
Seguro sea ella quién mantiene mi boca cerrada, mis actos controlados, mis pensamientos refrigerados. Hay tanto que decir... hay tanto que no se puede-
Tal vez debería dejar ir un poco, me digo, tal vez debería perdonarme y aprender a encontrar más en el más allá. Hacer menos fuerza y estirarme más-

En esas noches calladas me vuelvo a unir en el sueño, y me permito descansar en conjunto, casi en compañía, en total libertad.
¿qué sería sin ellas? ¿y sin ella?
Siempre pesar de la unión sigo durmiendo -y viviendo- de a dos, Florence y yo.