martes, 16 de octubre de 2012

buenos días

Tal vez había que dejar de luchar en contra, dejar de poner resistencia..
Así fue como me encontré descansando a su lado, esperando que se despierte, mirándolo dormir.
Tenía muchos minutos, y afortunadamente después de esos muchísimos otros más... nada vendría a robarme ese ratito que era mío, no tendría que salir corriendo después.
Largar las armas, sentir la paz entre los nudillos que aflojan, y aflojan más... ya no se sienten apretados entre la piel. Hace tiempo que se puede inhalar profundo, signo de traquilidad.

Entonces me quedé sintiendo su respiración, escuchando a la mañana que se filtraba en forma de sonidos por la ventana, pensando en que esta era mi elección, y se siente la correcta.
Igual por las dudas lo abracé un rato más, hasta volver a quedarme dormida,
para que eso no se vaya, para que él no se me escape.