miércoles, 16 de junio de 2010

Como en una del far west.

¿Vieron esas películas de gangsters en los que los bandidos sin escrúpulos dicen "cuenta diez pasos tirano, dispararé y quedarás desplomado como un pajarito indefenso"? (mentira no dicen eso, pero hagan de cuenta que si y que me siguien)

Asi estaba yo, de espaldas, contando 9. A decir verdad no me quería dar vuelta y ni mucho menos disparar, porque contradictoriamente después de haber estado todo el camino deseando que ese suplicio en el cual me arrastraba hacia mi lecho de descanso eterno acabase pronto, en cuanto recordé que estaba gritando la "D" de 10 una ola de terror inundó mi ser...
También supongo que es propicio decir, como buen descelace de una película de acción, que en el momento de la "Z" que da fin a la cuenta torturadora de dígitos hacia el paredón... no pasó nada.

No hubo disparo, no cai desplomada en el piso desangrándome y rogando por un minuto mas de vida, ni siquiera diciendo la épica frase de "te veré en el infierno" y finalizar esta voraz existencia quedando sumergida con el 90% de mi sangre fuera del cuerpo e incontables agujeros donde salen borbotones de líquido intravenoso. Ni siquiera estaba el bandido ahorcándome como un puscilánime, como un traidor, como quién quiere tomal la ley en sus manos y vengarse del mortífero enemigo que le ha hecho la vida imposible durante toda su eternidad mientras quedo blanca y dejo de respirar.
Ni mucho menos estaba abrazándome, que podría haber sido un motivo válido para no aniquilarme, diciendo que se arrepentía de todo lo que ha ocurrido, que a pesar de haber vivido en discordia conmigo durante tanto tiempo e intentando matarme desde algun recóndito y estratégico punto de este pueblo atemorizado por nosotros, acabó por enamorarse de mi como Romeo de Julieta, como Heatcliff de Catalina.

No hizo nada, lo que da la preocupación al asunto y resulta un fin muy inusual.
Eso haría Robin Hood, no vos, asique volvé y argumentate.
Pero yo para ese entonces tenía la sangre congelada, los pies clavados son clavos de metal al piso, los huesos como bollos de papel, y los músculos endurecidos como cemento.
Luego de haber desechado las teorías de que se le trabó el arma, de que estaba acercándose para dispararme mas de cerca, que estaba buscando el Bazooka para matarme con mas dolor, o que planeaba antes pincharme con alfileres en los piés hasta que llore y suplique un poco de piedad, decidí darme vuelta para decirle que se apure que me cansé de estar parada.
No pude saber porque se fue, porque para ese entonces no estaba ni al rededor ni escondido observándome para decir "got'ya!".

Nunca lo supe, y nunca lo entenderé, aunque prefiero morir en batalla antes que rendida.
Vuelve y mátame como un hombre, no como un cobarde.

5 comentarios:

Meeli Fortunato. dijo...

besi :D

El alter ego de Mabel dijo...

brillante.
cuántas veces quiero decirle: por favor, rematame, demostrame que al menos valgo la bala para vos.

AntOch dijo...

Hummmmmmmmmmm
Me gusta la metáfora!
Pero que pedazo de infeliz!


Bezitozz

AntOch dijo...

Ohhhhhhh Flor acabo de leer la entrada anterior y me gusto!
Y me gusto mucho el último parrafo:
" Cuando lo leas, pensá en una persona humana pasándole cosas en ese instante, no en un libro comercial que busca entretenerte, pensá en que cada dia que me levanto rio mucho, pienso bastante, me bajoneo de vez en cuando y lo único que necesito es estar bien."
Te entiendo porque si yo escribo muchas veces es para plasmar en algún lugar lo que siento y lo que me pasa no para entretener a los demás!
Bezitozz mujer!

Jose Ramon Santana Vazquez dijo...

...traigo
sangre
de
la
tarde
herida
en
la
mano
y
una
vela
de
mi
corazón
para
invitarte
y
darte
este
alma
que
viene
para
compartir
contigo
tu
bello
blog
con
un
ramillete
de
oro
y
claveles
dentro...


desde mis
HORAS ROTAS
Y AULA DE PAZ


TE SIGO TU BLOG




CON saludos de la luna al
reflejarse en el mar de la
poesía...


AFECTUOSAMENTE
MONMMYS LITTLE

ESPERO SEAN DE VUESTRO AGRADO EL POST POETIZADO DE BLADE RUUNER ,CHOCOLATE, EL NAZARENO- LOVE STORY,- Y- CABALLO, .

José
ramón...