sábado, 19 de junio de 2010

Cosas que sólo pasan los viernes.

Escuchen esto, vale la pena comerse toda la lectura.
Estaba en la parada de colectivo como todos los viernes. Me había levantado una hora tarde, tenía que llegar a la facultad como sea, y como sea incluía caminar nosecuantos kilómetros (mas de diez, quince, veinte seguro) por la general paz. "Voy a tener que buscar algo que me despierte realmente, que active luces en mi cara, que haga un desastre de sonidos de alto volumen con tal de estar a las 5 arriba...". La cosa era que para no desesperarme me puse un tope lógico como si fuera un dia común, con el tren de 6.30 llegaba tarde, pero llegaba casi-bien a mi clase y eso era lo que importaba, entonces mantuve la calma de mi trauma del 'quedarme dormida'.
No contaba con la astucia de los colectivos llenos, y que ni siquiera paren ni me dejasen subir por falta de lugar. Concluí, con un buen ánimo - no sé como pasó eso, pero estaba de buen humor a pesar de todo- que si llegaba a las 9 a Dibujo iba a estar bien al suponer que a la primer clase no iba a llegar nunca, y entrar media hora tarde incluía algo totalmente al pedo, asique me resigné a viajar en un colectivo que hace un paseo turístico por la ciudad y tarda mas tiempo que en ir y volver del que me tomo usualmente.
En conclusión mi estado a las 7 de la mañana era que tenía muy poca música en el celular, estaba íntegramente despeinada (cosa que no me importaba) y como de costumbre sin maquillaje (otra cosa que me importaba menos), había comido poco y mi mochila estaba llenísima.

Lo que no esperaba era, básicamente, ver llegar a un jóven a la parada, y mirarlo y que me llame la atención. Primero pensé que era un amigo de un amigo mio, pero definitivamente no lo era, a decir verdad cuando me acerqué involuntariamente -la oleada de gente que iba y venía te hace desplazar- no se pacecía en nada y hasta era muchísimo mas lindo -léase como "el otro pibe es un espanto, debí ser un poco mas generosa con el muchacho en cuestión"- En fin, como dije antes, estaba esperando a un "semirápido" pero decidí subirme al común antes que no llegue nunca a ciudad; al colectivo turístico que me subí para transportarme estaba también el, y -espero que no lo lea porque me daría bastante vergüenza- siempre permanecíamos lo suficientemente cerca como para poder darle una hojeada de pajera que soy nomás. "Interesante, pero mas interesante sería si me pudiese quedar en un lugar porque en este transporte del orto me voy a caer encima de alguien".
La cosa es que, mientras me agarraba de donde podía, inclusive con las dos manos de la baranda superior, sosteniendo una carpeta con los pies y tratando de que no se me vea mi sensual-cola-concalzasdeflores para deleitar al contingente del 28, en algún momento alguien dejó libre un asiento. Aclarar aqui que no me molesta no sentarme, pero esta vez fue la excepción a mis días facultativos: la bendición hecha carne, el señor chofer manejaba como si ese fuera un viaje al safari y además, como si en el fondo no hubiese gente que rebotaban contra techo y ventanillas como las bolillas de los sorteos del bingo. "Corra mija antes que alguien mas ponga el culo en ese bendito asiento".

Entonces ahí tuve un panorama un poco mejor del muchacho, hasta que se sentó por alguna parte. El viaje siguió sin problemas mientas me concentraba con la mirada en la ventanilla en hacer en mi cabeza los screams de "Congratulations, I hate you" de Alesanna, y mientras el muchacho estaba sentado atrás mio. Lo sorprendente e inimaginable es que, luego de un estúpido accidente con mi mochila -la dejé tirada en el pasillo y el sin querer la pisó, y cuando tiré de ella de una manera salvaje para agarrarla su pie quedó sobre ella- él me toco el hombro para preguntarme si iba a Ciudad. Mientras Florencia hacía fuerza para armar frases coherentes -el sueño me consumía- llegamos al bendito pabellón III a pesar de que aun no podía creer que el colectivo me haya dejado de pasear por la ciudad de B.Aires para dejarme en su destino.
Él estaba por volverse porque llegó tarde y ya no se iba a quedar a ninguna clase, y definitivamente yo iba a tener que esperar una hora ahí hasta que sean las 9, entonces me invitó un cafe. Nos quedamos charlando cosas sin importancia, riéndonos porque el capo resultó muy copado, contando nuestras cosas de vida y me pidió el mail para seguir en contacto. Después me acompaño a mi clase y no me quedó otra que entrar y reirme de lo que acababa de pasar.

Reirme porque esas cosas no te pasan todos los dias, y reirme porque las respuestas a tus preguntas llegan siempre: toda mi vida estuve preguntándome si de tanta gente que viaja en el colectivo, si alguien se puso alguna vez a prestar atención en el que tenía al lado. Justo como en el cine.
A la loca le encantan que le pasen esas cosas divertidas.
(Lástima que el chico tiene novia JAJAJAJ)

5 comentarios:

AntOch dijo...

Que mal!
Cuando estaba en 6º año me "enamore" de un pendejo del colectivo!
Las cosas que hacía para verlo!
Que linda tu historia! Yo ayer también me quede dormida lo bueno es que yo tenía firma de libreta nomas! Así que llegue bien!

Sole dijo...

Jajaja ! Geniaaaaal el relato ,que bajon que tenga novia. Los colectivos a esa hora son un DESASTRE .

Euge dijo...

Hoy estoy de chusma y de mal humor. Como estoy de chusma llegué acá y con este escrito me puse de buen humor jajaja. Gracias loca.

Not a rockstar dijo...

AJajaj largué una pequeña risa no muda en cuanto leí el "(Lástima que el chico tiene novia JAJAJAJ)" xD
Siempre pasan esas cosas :P es un bajón.
Por suerte vivo a 6 cuadras de mi liceo, sino muero. Me va a costar mucho acostumbrarme a todo eso de los colectivos cuando me mude a la "big city" -.- Debe de ser irritante.

Meeli Fortunato. dijo...

que hermoso lo que dijiste :$, Besos que tengas una buena semana :D