miércoles, 9 de junio de 2010

Humbert.




Hoy me propuse pensar en una alternativa, talvez dos. Sólo por diversión, relatar a la inversa, negando a ver que pasaba.
Una mas simple, una mas corta, una alternativa mejor.
Digo no, es fácil: cambiemos los hechos para el otro lado, para el no.
No se si mejor o peor, pero es otra alternativa. Opuestas o minúsculas, y alternativas.

Entonces en mi alrernativa uno, yo no miraba. No escuchaba, no hablaba, no pensaba siquiera. En mi alternativa era menos yo, un yo mas normal talvez.
En esta otra realidad no me ponía a charlar con nadie. Seguía caminando, abría una puerta y me iba sin siquiera mirar hacia atrás. Llamaba al ascensor y bajaba, y seguía riendo pero en el piso de abajo. No contestaba, no volvía a mirar, me hacía la sorda y no me daba vuelta. No archivaba datos, seguía caminando, me callaba. Tocaba rápido la puerta y me metía en otro lugar, a donde realmente iba. Me escondía quizás, pero lo importante es que evitaba. Cambiaba el tiempo.
Y lo mas importante, no saludaba, no miraba, dejaba pasar. No salía a recorrer buscando una excusa, no ponía excusas (valga la redundancia) para buscar, no decía nada.
Fácil. Nada

O quizás menos vueltas, en mi alternativa dos hacía todo eso que hize ni mas ni menos: miraba, escuchaba, reía, no me iba, no abría la puerta y cruzaba palabras, archivaba datos, seguía caminando, no me callaba, no evitaba. No buscaba excusas, o si bien la encontraba y hacía todo... hasta que en el punto culminante (lo que en mi primer alternativa no llegaba a pasar) yo no volvía.
No volvía, es decir no iba, no hacía, no decía lo que produjo mi fantástico trastorno, nada de hechos, yo sería demasiado orgullosa para aceptarlo. Las últimas milésimas de segundo cambian todo. Porque lo importante está en las úlltimas horas, e igualmente sigue cambiando todo: porque es simple, según esta alternativa nunca debió haber pasado, no importando lo demás.
Practicamente todo, pero nada a la vez, porque hubiese sido equivalente.

Como Humbert Humbert. Lolita era su lolita, y era feliz con mirarla con percibir la pequeña pureza que no quería corromper. Disfruando de la pequeñez de la inocencia de Lolita Humbert creía poder resistir, y de hecho lo estaba haciendo. Lolita siempre fue Lolita, hasta que ella decidió corromper con el estado de paz.
Si fuera Humbert, mi locura estaría justificada.
De hecho, quiero ser Humbert, y que mi locura se justifique desde ese paso que no quise dar, pero me obligaste, me obligaste cruelmente, me miraste como Lolita, me rozaste imperceptiblemente, como Lolita, me impulsaste, como Lo.

Pero no quiero esas chances. Quiero ser Humbert; No acepto las alternativas, no las busco, las desecho. Humbert hasta el final de las consecuencias.
No podría soportarlo. Puedo imaginar el suplicio que estaría viviendo, hasta tendría la obligación de golpear puerta por puerta de toda esa maldita calle hasta encontrarlo, y sé que sería capaz de hacerlo. Muy probable.
No quiero ni siquiera imaginarlas, feas alternativas que no sirven para nada.

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(Tranquilidad, es probable que el lector se encuentre bajando y subiendo con el mouse buscando el post que se perdió; take it easy, porque faltó explicar una parte, no llegué a todo esto asi porque si. Denme tiempo, estoy tratando de asimilar lo que me ha ocurrido.

Para insultos en caso de haber escuchado la letra de Creep, escríbalo, no se los guarde, hace mal)

4 comentarios:

Kim Bertran Canut dijo...

En la novela, Humbert es un pederasta...y sin embargo tal como lo escribe parece poético...de niño se enamora de una niña y la niña de él...pero muere (no recuerdo si de leucemia) y el hombre sigue buscando a su "lolita" durante toda la vida...Abrazos cálidos mestizando tus letras

SantitAh dijo...

Creo que me perdiste, igual debería leer Lolita si quiero entender un poco más!!!

El alter ego de Mabel dijo...

Me siento confundida. No sé si es esto o la vida.

Tribal dijo...

Solo voy a decir: que buena canción, estoy escuchando radiohead cual emo a punto de cortarse las venas, solo que no soy emo.

Saludos